Llevaremos a 15 niños que luchan contra el cáncer a conocer el mar junto a sus madres
Llevaremos a 15 niños que luchan contra el cáncer a conocer el mar junto a sus valientes madres, y vivir una experiencia terapéutica que mejora su bienestar, fortalece su esperanza y les devuelve las ganas de vivir.
Los tratamientos oncológicos son largos, dolorosos y muchas veces deshumanizantes.
Pero cuando un niño toca el mar por primera vez, algo en su interior cambia:
El dolor disminuye
Y las ganas de vivir regresan
Este viaje no es solo un respiro, es una experiencia científicamente comprobada que mejora la salud emocional y física que se alinea con la misión de nuestra fundación.
📦 Transporte aéreo y terrestre
🏨 Hospedaje digno y seguro
🍽️ Alimentación completa
🩺 Acompañamiento terapéutico (psicológico, emocional y espiritual)
🎁 Kits de viaje y recreación
🧢 Ropa y elementos para la playa
🌊 Visita al Museo del Mar y el Acuario de Santa Marta
🧡 Logística y cuidado especializado
En la Fundación FAUS creemos que la sanación verdadera abarca cuerpo, mente y espíritu.
Por eso, este viaje no solo les ofrece descanso, alegría y diversión.
También les brinda un espacio profundo para reencontrarse con lo más sagrado: la fe, el perdón y la gratitud.
A través del perdón, se suelta la culpa.
A través de la gratitud, se abre el corazón a lo que aún es posible.
Y en cada oración, se renueva la fuerza para seguir luchando.
En la Fundación Abraza un Sueño, siempre buscamos formas creativas de brindar alegría y esperanza a nuestros pequeños guerreros y sus valientes madres.
Si deseas contribuir con donaciones en especie puedes ponerte en contacto con nosotros a través de WhatsApp.
Gracias, Hotel Irotama, por convertir un sueño en un hogar junto al mar.
Con su generosidad al aportar hospedaje, alimentación y actividades esenciales, han hecho posible que nuestros valientes niños que luchan contra el cáncer vivan una experiencia transformadora.
Descubre los momentos más especiales y conmovedores de nuestro viaje al mar en 2024.
Más que un viaje, es una pausa en el dolor, un recuerdo imborrable y un mensaje claro: no están solos.