"Cuando los sueños se vuelven realidad, la esperanza se convierte en el mejor regalo.

Proteger a la infancia fundación abraza un sueño
Educación emocional infantil

¿Qué está pasando con nuestros niños?

Cuando olvidamos lo que significa ser niño, toda la sociedad pierde algo esencial. Hay preguntas que no deberían dejarnos indiferentes. Vivimos en una época en la que las noticias sobre violencia, abuso, abandono, problemas de salud mental y otras formas de sufrimiento infantil parecen multiplicarse cada día. Historias que nos conmueven, nos indignan y nos dejan con la sensación de que algo está ocurriendo en el interior de las personas y que realmente no son conscientes.. Pero más allá de los titulares y las estadísticas, existe una pregunta aún más importante. ¿Hemos olvidado lo que significa ser niño? Porque un niño no es simplemente una persona pequeña. Es un ser humano en pleno desarrollo, alguien que está aprendiendo a confiar, a amar, a relacionarse con los demás y a descubrir quién es. Su manera de comprender el mundo, de afrontar las dificultades y de construir su identidad se forma a través de las experiencias que vive y de las personas que lo acompañan.   La infancia no es una sala de espera para la vida adulta A veces hablamos de la infancia como si fuera simplemente una etapa de transición. Como si los niños fueran adultos en construcción y lo verdaderamente importante comenzara más adelante. Sin embargo, la realidad es muy distinta. Es durante estos primeros años cuando se construyen muchas de las bases que acompañarán a una persona durante toda su vida: la autoestima,  la forma de afrontar las dificultades e incluso la percepción que tendrá de sí misma y del mundo. La ciencia ha demostrado que durante la niñez el cerebro experimenta uno de los procesos de desarrollo más extraordinarios de toda la vida. Millones de conexiones neuronales se crean a partir de las experiencias, los vínculos y el entorno que rodea al niño. Pero más allá de lo que dicen los estudios, hay una verdad que todos intuimos. Un niño necesita sentirse amado, saber que alguien lo protege.  Necesita jugar, explorar, hacer preguntas, equivocarse y descubrir el mundo con la tranquilidad de saber que esta a salvo. Por eso la infancia no debería medirse únicamente por el crecimiento físico o por los logros académicos.  Todo adulto fue alguna vez un niño. Y muchas de las heridas, fortalezas, miedos y certezas que nos acompañan hoy comenzaron a construirse en aquellos primeros años que solemos llamar infancia. ¿Estamos ofreciendo a nuestros niños las condiciones que necesitan para crecer de forma segura, saludable y plena? En Colombia, las cifras reflejan una realidad que no podemos ignorar. Según registros del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), cerca del 59 % de los casos reportados de maltrato infantil afectan a niños entre los 0 y los 5 años, precisamente la etapa más sensible y determinante del desarrollo humano. Niños que deberían estar descubriendo el mundo a través del juego, pero que crecen rodeados de miedo, que deberían sentirse protegidos, pero que experimentan abandono o violenci, que deberían aprender a confiar, pero que demasiado pronto descubren el dolor de  la indiferencia o el rechazo. La realidad se vuelve aún más compleja cuando observamos otros factores que afectan a la niñez: el reclutamiento de menores por grupos armados, la violencia intrafamiliar, la pobreza, las dificultades de salud mental, el aislamiento social y la ausencia de redes de apoyo para muchas familias. A esto se suma un fenómeno silencioso que muchas veces pasa desapercibido: la normalización de ciertas formas de violencia. Durante años, prácticas como el castigo físico fueron vistas por muchos adultos como herramientas legítimas de crianza. Sin embargo, hoy sabemos que la violencia nunca educa sin dejar huellas. Cuando una sociedad comienza a considerar normales aquellas situaciones que dañan a sus niños, el problema deja de ser únicamente infantil. Se convierte en un problema de todos. Porque la forma en que tratamos a nuestros niños revela quiénes somos como sociedad y qué futuro estamos construyendo. Incluso Dios quiso tener una infancia Desde la fe cristiana existe una verdad tan sencilla como extraordinaria: Dios quiso venir al mundo como un niño. Pudo haber elegido cualquier otro camino. Sin embargo, quiso experimentar la fragilidad de la infancia. Quiso necesitar cuidados, protección, alimento, afecto y compañía. Y para ello quiso una madre y quiso un padre. María y José no fueron un detalle secundario en la historia de la salvación. Fueron parte del plan de Dios para cuidar y acompañar a Jesús durante sus primeros años de vida. En el hogar de Nazaret, Jesús encontró aquello que todo niño necesita para crecer: amor, seguridad, presencia, guía, protección y pertenencia. María le enseñó la ternura de una madre que acoge, escucha y permanece. José le ofreció la fortaleza serena de quien protege, trabaja y acompaña silenciosamente. Juntos crearon un hogar donde el Niño Jesús pudo crecer «en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres» (Lc 2,52). Resulta asombroso pensar que el mismo Dios, que sostiene el universo entero, quiso confiar la infancia de su Hijo a una familia. Quizás porque la infancia nunca fue algo secundario para Dios. Y quizás porque la forma en que cuidamos a nuestros niños revela cuánto comprendemos el valor de la vida humana. En un tiempo en el que tantos niños enfrentan violencia, abandono, enfermedad, soledad o incertidumbre, la Sagrada Familia nos recuerda una verdad que sigue siendo urgente: ningún niño debería crecer sin amor, sin protección y sin esperanza. Porque defender la infancia no es solamente una tarea social. Es también una responsabilidad profundamente humana y de nuestra vocación como hijos de Dios.

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Aniversario 8 Años Fundación Abraza un Sueño
Eventos

8 años abrazando la esperanza: 2.800 niños que nos enseñaron el verdadero significado de vivir

Hace poco estaba viendo la galería de fotos de mi celular. Entre imágenes de hospitales, abrazos, viajes, sonrisas, lágrimas y pequeños milagros cotidianos, entendí algo que todavía me cuesta dimensionar: en estos 8 años, Dios nos ha permitido acompañar a más de 2.800 niños y sus familias en medio de una de las batallas más difíciles que puede existir. Cada niño llegó con su propia historia de luces y sombras. Algunos llegaron en medio del miedo de un diagnóstico inesperado. Otros, después de una recaída que parecía derrumbarlo todo. Algunos llegaron cansados de hospitales y tratamientos interminables. Y otros llegaron simplemente necesitando volver a sentirse niños. Porque cuando una enfermedad toca a un niño, no solo toca su cuerpo. También toca los sueños de toda una familia. Y justamente ahí, en esos momentos donde más se necesita esperanza, hemos querido estar presentes. Acompañando a una madre mientras recibe una noticia que le cambia la vida en segundos.Acompañando a un niño durante una quimioterapia para que se sienta amado, visto y abrazado.Acompañando a quienes llevan meses sin poder comer aquello que tanto anhelan, hasta verlos sonreír nuevamente con ese pequeño “capricho” que para ellos significa muchísimo más que una comida.Acompañando a niños que por primera vez conocen el mar y descubren que todavía existen razones para soñar. Y créanme… cuando ves a un niño tocar el mar por primera vez, entiendes muchas cosas. Entiendes que incluso en medio de las cruces más difíciles, Dios sigue permitiendo milagros.Entiendes que la esperanza sí transforma vidas.Entiendes que un momento de felicidad puede darle fuerza a una familia para seguir luchando. TU ERES UN HÉROE DE CAPA INVISIBLE Pero esta historia no la hemos escrito solos. Hoy queremos darte las gracias a ti. Sí, a ti que has donado.A ti que has compartido una publicación.A ti que has orado.A ti que has corrido con nosotros.A ti que has dicho “sí” cuando un niño necesitaba apoyo. Porque aunque a veces puedas pensar que tu aporte es pequeño, quiero prometerte algo:en sus vidas se nota muchísimo. También sería deshonesto hablar de estos 8 años sin reconocer que hemos vivido despedidas muy dolorosas. Algunos de nuestros niños ya no están físicamente con nosotros. Y no existen palabras suficientes para explicar la impotencia y el dolor que sentimos con cada partida. Hay vacíos que simplemente aprenden a convivir dentro del corazón. Pero incluso en medio del duelo, nos abraza una esperanza profunda: la vida eterna. Creemos con el alma que algún día volveremos a encontrarnos. Y mientras tanto, ellos siguen dejando huellas invisibles de amor, fuerza y fe en quienes continúan el camino. Si algo nos han enseñado estos 8 años es que la vida puede cambiar en un segundo. Por eso, darse la oportunidad de vivir, amar y soñar nunca debe aplazarse.Porque cuando existe esperanza, existe vida. Nuestra historia de los próximos 8 años comienza hoy y queremos escribirla contigo.

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Corazón de León: el día que Ángel conquistó el césped del Primer Campeón
Sueños

Corazón de León: el día que Ángel conquistó el césped del Primer Campeón

En el sector social, a menudo medimos el éxito en cifras, proyectos y alcances. Sin embargo, hay momentos donde el impacto se resume en un solo gesto: una sonrisa en medio de un proceso difícil. Recientemente, fuimos testigos de uno de esos momentos gracias a Ángel, un pequeño gran valiente y fiel hincha de Independiente Santa Fe, quien cumplió el sueño de visitar el Estadio El Campín. Una alianza por la esperanza: Gracias, Independiente Santa Fe Este sueño no habría sido posible sin la apertura y el compromiso social del equipo oficial de Independiente Santa Fe. Queremos expresar nuestro más profundo agradecimiento a las directivas, al personal de logística y a todo el equipo administrativo del club por abrirnos las puertas de su casa. Su disposición para movilizar recursos y facilitar el acceso al corazón de la institución permitió que Ángel viviera una experiencia de primer nivel. Ver la gestión humana detrás del escudo nos confirma que el «León» es grande no solo por sus títulos, sino por su sensibilidad ante las causas sociales. https://www.youtube.com/watch?v=8W6y2etnNS4 Un respiro en medio de la adversidad La realidad de Ángel y su familia no es sencilla. Ángel convive con una de las denominadas enfermedades huérfanas, una condición que hoy no tiene una cura médica definitiva y que le impide caminar. Su día a día suele estar marcado por la monotonía de las citas médicas, las terapias constantes y las estancias en hospitales. Por eso, sacarlo de ese entorno para llevarlo al corazón de su pasión deportiva no es solo un acto de recreación; es una herramienta terapéutica de resiliencia. Como bien señala el equipo de nuestra fundación: “Aunque no encontremos la cura contra estas enfermedades, sabemos que cumplir sus sueños, realmente cambian la forma en que un niño enfrenta su enfermedad”. Una experiencia compartida La sorpresa no fue solo para Ángel. Su madre, también ferviente seguidora del «León», nunca había tenido la oportunidad de ingresar al campo de juego. Ver a su hijo rodar por la grama, conocer a sus ídolos y encontrarse con Monaguillo (la mascota oficial), transformó un proceso doloroso en una memoria de felicidad compartida que perdurará para siempre. En ese momento, Ángel no es un paciente; es un niño feliz, un hincha empoderado que demuestra que los límites físicos no definen la capacidad de disfrutar la vida. ¿Por qué cumple sueños nuestra fundación? El acompañamiento emocional y el cumplimiento de sueños tienen un impacto directo en el transcurso de las enfermedades crónicas: Rompen la monotonía: sustituyen el estrés hospitalario por estímulos positivos. Fortalecen la salud mental: generan serotonina,  dopamina y refuerzan la voluntad de seguir adelante con los tratamientos. Unen a las familias: ofrecen un espacio de alegría en medio de contextos de cuidado agotadores. Nuestra misión continúa Casos como el de Ángel nos recuerdan que nuestro trabajo en el tercer sector va más allá de la asistencia; se trata de dignificar la vida y ofrecer experiencias que devuelvan la esperanza donde la medicina aún no llega. ¿Quieres ayudarnos a cumplir más sueños como el de Ángel? Te invitamos a conocer y apoyar nuestro trabajo directo en el siguiente enlace: Programa cumplimiento de sueños

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Niños disfrutando del parque del café en Abraza sueños Navideños 2025
Campañas

Abraza Sueños Navideños 2025: cuando la Navidad no se envuelve, se acompaña

En Colombia, la Navidad empieza a sentirse muy pronto. Desde noviembre, las casas se llenan de luces y las familias comienzan a prepararse para esa época tan esperada. Es el momento de las novenas, de los villancicos y de esos abrazos con seres queridos que, por el afán del trabajo y las ocupaciones, no vemos tan a menudo. Para cualquier niño, estos días son mágicos: escribir la carta al Niño Dios, armar el pesebre y disfrutar de las comidas ricas son recuerdos que se atesoran para siempre, incluso cuando nos hacemos mayores. Sin embargo, somos conscientes de que lo que para muchos son fechas maravillosas, para otras familias son días muy dolorosos. Es la realidad de nuestros niños y sus padres, que a menudo deben vivir estas fiestas entre tratamientos y paredes de hospital. Por eso, este año nos propusimos que, por unos días, esa realidad cambiara. Siempre bajo la prudencia y las indicaciones médicas, decidimos que la Navidad se viviera en otro escenario. Y lo logramos gracias a ti. Cuando el diagnóstico ocupa todo el espacio, la infancia se reduce El cáncer infantil es una realidad global que exige más que medicina: exige humanidad. Cada año, 400.000 niños y adolescentes desarrollan cáncer en el mundo, y la brecha de supervivencia es enorme. En Colombia, nos enfrentamos a desafíos críticos que hacen que recibir apoyo sea vital: Magnitud local: cada año se registran más de 2.000 casos nuevos y la tasa de supervivencia nacional ronda el 60%. Falla sistémica: Solo 9 de las 71 instituciones oncológicas pediátricas garantizan una atención integral. Además, menos del 40% de los hospitales cuentan con servicios de apoyo psicosocial integrados. Acompañar no es un “extra” emocional; es parte del cuidado integral porque, cuando una familia atraviesa tratamiento tras tratamiento, no solo se agota el cuerpo, se agota la esperanza. Un reto logístico, una victoria del corazón Llevar a un grupo tan numeroso lejos de casa requirió un rigor inmenso, pero ver el resultado hizo que cada minuto valiera la pena.  Gracias a personas como tú, que creen que lo imposible puede ser posible, logramos que 143 personas vivieran una experiencia que atesorarán para siempre en su corazón.  Es increíble cómo los niños no desperdician ni un segundo. Lo viven todo al máximo, con una felicidad que te deja agotado, pero con el corazón lleno. Cruzar ese puente hacia el parque fue reafirmar que siempre hay un camino hacia la esperanza. Entre atracciones, cada grito fue de emoción, no de dolor; y cada risa, una victoria.   Cartas que abrazan el alma Bailamos, compartimos la mesa y celebramos la vida. Pero el momento más humano ocurrió en la intimidad de las habitaciones, donde a cada niño, madre y voluntario los esperaba una carta. Ese gesto les recordó lo esencial: “Tu vida importa. No estás solo”. Eran mensajes que los llamaban por su nombre, que les recordaban que su historia resuena más allá de las paredes de su corazón y que aquello que viven tiene un propósito que traspasa su propia historia. https://youtube.com/shorts/IUk1UnlZEtw?si=xg8E-dXi99mA98L_ Un regalo para ti: «Kit de Bienestar» inspirado en nuestros niños No queremos que este artículo sea solo una crónica; queremos que te lleves algo de valor para tu propia vida. Estos 73 niños nos dieron una lección de sabiduría en el Parque del Café que hoy compartimos contigo: Presencia plena: los niños en el viaje no pensaban en el tratamiento de mañana, sino en la atracción de ahora. ¿Has pensado en el tiempo que te roba el celular? Intenta hoy dedicar 10 minutos a una actividad sin pantallas. Reemplázalo por un instante en familia o un espacio de autocuidado. El poder de la palabra: vimos cómo una carta en la habitación cambiaba el semblante de una madre agotada. La ciencia respalda este sentimiento: estudios de la Universidad de California, Berkeley, demuestran que la gratitud activa la corteza prefrontal medial del cerebro, liberando dopamina y serotonina. Escribe hoy un mensaje de agradecimiento a alguien; el impacto en tu propia felicidad será inmediato. La resiliencia compartida: Nada de esto se logró solo. Cuando te sientas abrumado, recuerda que pedir ayuda y construir comunidad es lo que nos hace fuertes. Este viaje al Parque del Café nos enseñó que la esperanza no es un evento de una vez al año, sino un estado que se cultiva día a día. Queremos que te sientas parte de esta historia, no solo por lo que haces posible con tu apoyo, sino por lo que compartimos como comunidad que cree en la vida. Si en algún momento sientes que quieres que este bienestar y este impacto sean parte de tu rutina mensual, nuestra puerta siempre está abierta. Mientras tanto, nos hace felices saber que hoy caminas con nosotros.

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Social Run, Abraza un Sueño, corre con el corazón
Campañas

Carrera Solidaria «Abraza un Sueño»: corre con el corazón | FAUS

Abraza un Sueño, Corre con el Corazón»: cuando una carrera se convierte en medicina El 18 de octubre vivimos algo que va mucho más allá de un evento deportivo. En nuestro primer Social Run «Abraza un Sueño, Corre con el Corazón«, más de 400 personas se pusieron los tenis para correr por algo mucho más grande que una meta: los sueños de los niños de la Fundación Abraza un Sueño. Fue una mañana de lluvia contenida, sonrisas desbordadas y una certeza compartida: cada kilómetro podía transformarse en esperanza. Una calle de honor para los verdaderos campeones Uno de los momentos más emocionantes llegó en los últimos 500 metros. Los corredores ya venían cansados, pero al doblar la curva final, algo cambió en el ambiente. Los niños de la Fundación, muchos de ellos aún en tratamiento, otros en silla de ruedas o tomados de la mano de sus madres, formaron una calle de honor. Llevaban globos, flores, carteles hechos a mano y una sonrisa que no cabe en ninguna fotografía. En ese tramo, no eran los adultos animando a los niños; eran los niños motivando a los corredores. Cada paso se convirtió en un «gracias«, cada mirada en un «no te rindas«, cada aplauso en un «estoy vivo, sigue corriendo por mí y por quienes aún luchan». En total, 45 niños FAUS y 30 madres pudieron acompañarnos ese día, recordándonos por qué esta carrera no se mide en tiempos, sino en miradas y abrazos. . La campana de Chiara y la fe de Julián Entre esos niños hubo gestos que marcaron un antes y un después. Chiara, una pequeña guerrera que lleva años enfrentando el cáncer, ese día hizo algo que muchas familias sueñan escuchar: tocó la campana de la victoria, anunciando que ha vencido la enfermedad. El sonido de esa campana no fue solo un símbolo médico; fue un anuncio de esperanza para todos los que estaban allí. Y junto a ella, la historia de Julián nos recuerda por qué esta carrera existe. Julián padece una enfermedad que afecta profundamente su movilidad. Aun así, gracias a personas que han decidido donar a la fundación, él pudo cumplir uno de sus sueños más grandes: ver el mar por primera vez junto a su madre. El viaje fue un despertar espiritual. Julián lavó los pies de su madre y, en un momento de sanación, soltó el dolor: «Votamos el rencor. Sentirse libre, sin esa carga, fue maravilloso», confesó. La carrera «Abraza un Sueño, Corre con el Corazón» es precisamente eso: el puente que hace posible que historias como la de Julián ocurran. Que un niño que vive más tiempo en hospitales que en parques pueda mirar el horizonte del mar y decir: «valió la pena seguir». Por qué esta carrera también es una intervención de salud Más allá de la emoción, hay algo muy importante: la ciencia respalda el valor de la actividad física y las experiencias grupales en niños con un diagnóstico cáncer. Estudios recientes muestran que programas de ejercicio supervisado y actividades físicas adaptadas en pacientes oncológicos pediátricos son seguros, viables y tienen efectos positivos en múltiples dimensiones: beneficios físicos Reducen la fatiga relacionada con el cáncer, mejoran la fuerza muscular, favorecen el sueño y contribuyen a una mejor capacidad funcional para las actividades diarias. salud emocional Mejoran síntomas de ansiedad y depresión, aumentan la percepción de bienestar emocional y la satisfacción con la vida durante el tratamiento. Dimensión social Cuando un niño es parte de una actividad viva y dinámica donde se siente capaz y acompañado, se fortalece su sentido de pertenencia, motivación y resiliencia. Eventos comunitarios como caminatas y carreras solidarias se han consolidado como herramientas no solo de recaudación, sino de cuidado psicosocial, porque visibilizan, acompañan y rompen el aislamiento que a menudo vive el paciente oncológico. La calle de honor de «Abraza un Sueño, Corre con el Corazón» encaja exactamente en este enfoque: los niños no fueron solo espectadores, sino protagonistas activos, reconocidos y celebrados por toda una comunidad. Lo que logramos juntos en este primer social run Este primer run social dejó resultados concretos y medibles: 323 participantes oficialmente registrados entre corredores y caminantes 45 niños y 30 madres FAUS presentes en la jornada Más de 400 asistentes Pero, por encima de las cifras, hubo algo que no cabe en un reporte: la sensación compartida de que esta carrera no fue deportiva, fue humana. Movilizamos la comunidad, celebramos la vida y transformamos el dolor en esperanza. Y eso es exactamente lo que tu apoyo hizo posible. Óberon: cuando una empresa decide correr con propósito Otro nombre clave en esta historia es Óberon TSI, patrocinador oficial de la carrera. Su apuesta no fue únicamente financiera; fue una decisión estratégica de poner su marca al servicio de una causa que salva esperanzas. Óberon no solo apareció en los arcos de salida, en los banners o en las camisetas. Estuvo presente en algo mucho más profundo: en cada historia que hoy se sigue escribiendo gracias a los recursos que esta carrera hizo posible. Detrás de cada detalle había una persona sosteniendo el timón con firmeza y ternura: Maquis Serrano, directora de la carrera. Maquis fue mucho más que la responsable de coordinar rutas, tiempos y proveedores. Cuidó que cada niño tuviera un espacio seguro e inclusivo, demostrando que la logística, cuando se hace con amor, también abraza sueños. Y ahora, ¿cómo seguir corriendo con el corazón? Este primer social run es solo el inicio de un movimiento que quiere crecer año tras año para seguir cumpliendo sueños. Hoy, gracias a aliados, padrinos y empresas, la Fundación Abraza un Sueño ha acompañado a 218 niños inscritos y ha cumplido más de 1.150 sueños, combinando el cumplimiento de deseos con un acompañamiento psicológico, espiritual, social y material continuo. Si estuviste en la carrera, si conoces a alguien que corrió o si simplemente te emocionaste viendo las imágenes, hay muchas formas de seguir siendo parte de esta historia: Convirtiéndote en padrino recurrente Patrocinando un sueño específico (un viaje al mar,

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Campo de verano el arca - FAUS
Sueños

El Arca: cuando la esperanza y la fe abrazan el alma de los niños con cáncer

Cuando un niño recibe un diagnóstico de cáncer, no solo cambia su cuerpo: cambia todo su mundo. De repente los juegos se interrumpen, el colegio queda lejos y aparecen miedos difíciles de nombrar: ¿por qué a mí?, ¿Dios me castigó?, ¿volveré a jugar y ser feliz?, ¿es por mi culpa que mis papás discutan o que papá ya no esté en casa?, ¿me pondré bien?, ¿por qué debo tomar medicamentos si me siento bien? entre otras tantas son preguntas silenciosas  que que pesan más que cualquier tratamiento y que rara vez encuentran un espacio seguro para ser escuchadas. El Arca nació como una respuesta de amor y fe a esa realidad: el primer campo de verano católico para niños con cáncer y enfermedades huérfanas en Colombia, donde cada niño pudo detenerse, respirar y descubrir que es profundamente amado por Dios, por quien es y no por su diagnóstico. Fue posible gracias a la unión de fuerzas: la visión de acompañamiento integral de la Fundación Abraza un Sueño y el acompañamiento espiritual de Puro Love, con el Padre Juan Diego Cadena y su equipo de misioneros que cuidaron cada detalle con amor. Más que un campO DE VERANO: un regalo del cielo El Arca fue mucho más que juegos y diversión: fue un espacio donde la fe se volvió experiencia viva y cercana para cada niño. Juegos, piscinas y paseos a Piscilago que les recordaron que siguen siendo niños y pueden reír con libertad. Nuevas amistades que hicieron sentir a cada pequeño acompañado en su camino. Encuentros íntimos con Dios: oraciones profundas, eucaristías pensadas para ellos, silencio ante el Santísimo y momentos de escucha que tocaron su corazón. Abrazos, canciones y gestos de amor que devolvieron esperanza y fortaleza para seguir adelante.   Lo más profundo de todo ocurrió en silencio, cuando les preguntamos qué fue lo que más les marcó, la mayoría habló de los momentos de encuentro con Dios: “Descubrí que Dios me ama y que el cáncer no es un obstáculo para ser feliz”. — Laura “Lo mejor fue rezar con mi amiga; yo recé por ella y ella por mí”. — Ximena “Sentí que Jesús estaba conmigo, que todo estaría bien y que me perdonaba”. — Brianna “Mi momento favorito fue cuando rezamos por mi familia y sentí a Jesús conmigo”. — Shaira Fueron días donde la rutina hospitalaria se detuvo, donde la esperanza venció al miedo y la vida se celebró con intensidad. El único llanto que vimos fue el de la emoción al sentir a Dios tan cerca. Más que un campO DE VERANO: un regalo del cielo https://fundacionabrazaunsueno.com/wp-content/uploads/2025/09/Este-fue-el-ARCA-✨🌈Un-lugar-donde-los-suenos-fueron-mas-grandes-que-la-enfermedad-💛.Aqui-hubo-.mp4 Camila Morales, Directora de la Fundación Abraza un Sueño, soñó con brindar a cada niño una esperanza que abrace todo su ser.Para ella, ningún apoyo es pleno si no acompaña también el corazón y la fe de quienes enfrentan la enfermedad Puro Love, con el Padre Juan Diego Cadena y su equipo de misioneros, diseñaron espacios espirituales que tocaron el corazón de los niños y respondieron sus preguntas más profundas. Juntos hicieron posible el primer campo de verano católico para niños con cáncer en Colombia, superando todas las expectativas y demostrando que la fe y el amor pueden transformar cualquier dolor en esperanza. Más que tecnología, necesitamos corazones que acompañen Vivimos en un mundo que mide el progreso en cifras, avances médicos y tecnología, pero olvida que hay heridas que solo el amor puede tocar. En lo más profundo de cada ser humano existe un deseo de trascendencia; un anhelo de sentido que como escribió san Agustín, mantiene inquieto el corazón hasta que descansa en Dios. En la Fundación Abraza un Sueño creemos que cuidar a un niño con cáncer significa atender su cuerpo y también su espíritu. Ninguna máquina puede comprender sus miedos, su deseo de sentirse amado y su búsqueda de esperanza. El Arca nos recordó que la fe y el amor son capaces de transformar la mirada con la que un niño enfrenta su enfermedad. 💛 Hoy te invitamos a ser parte de este movimiento: hazte padrino de nuestro programa Abrazos que sanan y acompaña de cerca la vida de estos niños. Tu apoyo hace posible que no solo reciban tratamientos médicos, sino también experiencias que fortalecen su corazón y les recuerdan que son profundamente amados. 👉 Hazte padrino 

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