8 años abrazando esperanza y vida: 2.800 niños que nos enseñaron el verdadero significado de vivir

Aniversario 8 Años Fundación Abraza un Sueño

Hace poco estaba viendo la galería de mi celular fotos, sonrisas, miradas, Hospitales, viajes. abrazos, lágrimas, oraciones, pequeños milagros cotidianos.

Y de repente entendí algo que todavía me cuesta dimensionar:

en estos 8 años, Dios nos ha permitido acompañar a más de 2.800 niños y sus familias.

2.800 historias distintas.
2.800 batallas únicas.
2.800 vidas que dejaron una huella imposible de borrar en nuestro corazón.

Cada niño llegó con su propia historia de luces y sombras. Algunos llegaron en medio del miedo de un diagnóstico inesperado. Otros, después de una recaída que parecía derrumbarlo todo. Algunos llegaron cansados de hospitales y tratamientos interminables. Y otros llegaron simplemente necesitando volver a sentirse niños.

Porque cuando una enfermedad toca a un niño, no solo toca su cuerpo. También toca los sueños de toda una familia.

Y justamente ahí, en esos momentos donde más se necesita esperanza, hemos querido estar presentes.

Acompañando a una madre mientras recibe una noticia que le cambia la vida en segundos.
Acompañando a un niño durante una quimioterapia para que se sienta amado, visto y abrazado.
Acompañando a quienes llevan meses sin poder comer aquello que tanto anhelan, hasta verlos sonreír nuevamente con ese pequeño “capricho” que para ellos significa muchísimo más que una comida.
Acompañando a niños que por primera vez conocen el mar y descubren que todavía existen razones para soñar.

Y créanme… cuando ves a un niño tocar el mar por primera vez, entiendes muchas cosas.

Entiendes que incluso en medio de las cruces más difíciles, Dios sigue permitiendo milagros.
Entiendes que la esperanza sí transforma vidas.
Entiendes que un momento de felicidad puede darle fuerza a una familia para seguir luchando.

Pero esta historia no la hemos escrito solos.

Hoy queremos darte las gracias a ti.

Heroe-FAUS

Sí, a ti que has donado.
A ti que has compartido una publicación.
A ti que has orado.
A ti que has corrido con nosotros.
A ti que has dicho “sí” cuando un niño necesitaba apoyo.

 

Porque aunque a veces puedas pensar que tu aporte es pequeño, quiero prometerte algo:
en sus vidas se nota muchísimo.

También sería deshonesto hablar de estos 8 años sin reconocer que hemos vivido despedidas muy dolorosas.

Algunos de nuestros niños ya no están físicamente con nosotros.

Y no existen palabras suficientes para explicar la impotencia y el dolor que sentimos con cada partida. Hay vacíos que simplemente aprenden a convivir dentro del corazón.

Pero incluso en medio del duelo, nos abraza una esperanza profunda: la vida eterna.

Creemos con el alma que algún día volveremos a encontrarnos
Y mientras tanto, ellos siguen dejando huellas invisibles de amor, fuerza y fe en quienes continúan el camino.

Si algo nos han enseñado estos 8 años es que la vida puede cambiar en un segundo.

Por eso, darse la oportunidad de vivir, amar y soñar nunca debe aplazarse.
Porque cuando existe esperanza, existe vida.

 Nuestra historia de los próximos 8 años comienza hoy y queremos escribirla contigo.

compartir esta publicación

Te gustaría apadrinar y brindar esperanza a niños que se enfrentan a una enfermedad de difícil diagnóstico como el cáncer?

¡Ayúdamos a transformar su dolor en sonrisas!