Lo que los momentos difíciles nos enseñan sobre las emociones de los niños
Acompañar empieza por escuchar con calma y sin juicios. Cuando un niño grita, se encierra o responde con un «no», no siempre necesita una corrección. A veces necesita algo más importante: un adulto que le ayude a entender lo que está sintiendo. Acompañando a los niños de la Fundación, hemos aprendido que incluso en los momentos más difíciles encuentran maneras propias de expresar lo que viven: a través del juego, las preguntas, el silencio, la risa o el enojo. Estos aprendizajes también pueden ayudar a cualquier familia a acompañar situaciones como el primer día de colegio, una mudanza, una pérdida, una pelea entre hermanos o una tarde en la que todo parece salir mal. La inteligencia emocional no consiste en evitar la tristeza, el miedo o la rabia. Consiste en reconocer esas emociones, expresarlas sin hacerse daño y encontrar apoyo para atravesarlas. Los niños no nacen sabiendo regularse Durante los primeros años, los niños dependen mucho de la calma de los adultos. Antes de poder decir «estoy frustrado y necesito un momento», quizá lloren, golpeen una puerta o se queden en silencio. La conducta es, con frecuencia, la parte visible de una emoción que todavía no saben nombrar. Acompañar una emoción no significa permitir cualquier comportamiento. Podemos sostener un límite y, a la vez, reconocer lo que el niño siente: «Entiendo que estás muy enojado. No voy a dejar que pegues. Me quedo contigo mientras encontramos otra forma de sacar esa rabia». La Academia Americana de Pediatría propone una secuencia sencilla: observar la emoción, ayudar al niño a ponerle nombre y atender la necesidad que hay detrás. El objetivo no es resolver todo de inmediato, sino hacerle sentir que no está solo con algo que todavía le queda grande. Siete formas de acompañar sus emociones Estas siete pistas abren el camino. Continúa leyendo para encontrar ejemplos y frases concretas para cada momento. 1. Ponle nombre a lo que observas Nombrar una emoción le da al niño una palabra para algo que podía sentirse como un nudo, calor en el cuerpo o ganas de explotar. Hazlo como una posibilidad, no como una sentencia. «Parece que te dio mucha rabia perder el juego. ¿Es rabia o se parece más a tristeza?» Si te corrige, mejor. Está aprendiendo a mirar hacia dentro y diferenciar lo que siente. 2. Regula primero; explica después Cuando un niño está desbordado, un discurso largo sirve de poco. Baja el tono de voz, reduce los estímulos y acércate sin invadir. Si acepta el contacto, un abrazo puede ayudar. Si necesita espacio, quédate disponible. También cuenta tu propio estado. Respirar antes de responder evita que dos personas alteradas intenten resolver el problema al mismo tiempo. «Primero vamos a calmarnos. Cuando tu cuerpo esté más tranquilo, hablamos de lo que pasó.» 3. Valida la emoción sin aprobar toda conducta Validar es comunicar: «Tiene sentido que te sientas así». No significa dar la razón en todo ni retirar un límite necesario. La emoción puede ser bienvenida aunque la conducta tenga que cambiar. «Puedes estar decepcionado porque hoy no iremos al parque. Aun así, no puedes lanzar los juguetes.» Frases como «no es para tanto» o «deja de llorar» suelen cerrar la conversación. Una pregunta corta abre más espacio: «¿Qué fue lo más difícil para ti?». 4. Habla con honestidad y según su edad En momentos de incertidumbre, los niños perciben más de lo que creemos. Cuando nadie explica qué ocurre, pueden llenar los vacíos con ideas que les asustan todavía más. El Instituto Nacional del Cáncer recomienda ofrecer información clara, sencilla y adecuada a la edad, en pequeñas cantidades. También recuerda que decir «no lo sé» es válido. La confianza no exige tener todas las respuestas; exige no inventarlas. «No sé exactamente qué va a pasar, pero sí sé lo que haremos hoy. Si algo cambia, te lo voy a contar.» 5. Devuélvele pequeñas posibilidades de elegir Una situación difícil puede hacer que el niño sienta que todo está fuera de su control. Darle decisiones pequeñas y reales puede devolverle participación sin cargarlo con responsabilidades adultas. Puede elegir entre dos camisetas, decidir qué cuento leer, escoger si quiere hablar ahora o después, o proponer una actividad tranquila. No se trata de que decida todo, sino de que su voz siga contando. 6. Recuerda que no todas las emociones salen en palabras Algunos niños hablan. Otros dibujan, juegan, construyen historias con muñecos, se mueven o encuentran alivio en la música. En nuestro programa Abrazos que Sanan, la terapia psicológica y la arteterapia ofrecen caminos distintos para expresar aquello que a veces cuesta decir. En casa no hace falta convertir cada dibujo en un interrogatorio. Basta con ofrecer materiales, tiempo y presencia. Puedes decir «cuéntame sobre lo que hiciste» y dejar que el niño decida cuánto quiere compartir. 7. Protege las rutinas que dan seguridad Las rutinas ayudan a anticipar lo que viene: comer a horas parecidas, mantener un ritual antes de dormir o reservar unos minutos diarios de juego sin celular. No todo podrá seguir igual durante un cambio, pero conservar uno o dos puntos de referencia puede dar tranquilidad. La conexión también puede convertirse en rutina. Diez minutos de atención completa, guiados por el juego que el niño elija, dicen algo poderoso: «Estoy aquí y me importa entrar en tu mundo». Qué conviene evitar Forzarlo a «ver el lado bueno» antes de escuchar lo que le duele. Interrogarlo cuando todavía está alterado. Amenazar con retirar el afecto o usar la vergüenza para detener una emoción. Contarle más información de la que puede comprender en ese momento. Esperar que todos los niños reaccionen igual. Algunos buscan conversación; otros necesitan juego, silencio o cercanía física. ¿Y si mi hijo no quiere hablar? No hablar en el momento no significa que no confíe en ti. Puede que todavía no entienda lo que siente, que tema preocuparte o que necesite expresarse de otra manera. Deja la puerta abierta sin perseguir la conversación. «No tienes que hablar ahora. Cuando quieras, puedo escucharte. También podemos dibujar,
¿Qué está pasando con nuestros niños?

Cuando olvidamos lo que significa ser niño, toda la sociedad pierde algo esencial. Hay preguntas que no deberían dejarnos indiferentes. Vivimos en una época en la que las noticias sobre violencia, abuso, abandono, problemas de salud mental y otras formas de sufrimiento infantil parecen multiplicarse cada día. Historias que nos conmueven, nos indignan y nos dejan con la sensación de que algo está ocurriendo en el interior de las personas y que realmente no son conscientes.. Pero más allá de los titulares y las estadísticas, existe una pregunta aún más importante. ¿Hemos olvidado lo que significa ser niño? Porque un niño no es simplemente una persona pequeña. Es un ser humano en pleno desarrollo, alguien que está aprendiendo a confiar, a amar, a relacionarse con los demás y a descubrir quién es. Su manera de comprender el mundo, de afrontar las dificultades y de construir su identidad se forma a través de las experiencias que vive y de las personas que lo acompañan. La infancia no es una sala de espera para la vida adulta A veces hablamos de la infancia como si fuera simplemente una etapa de transición. Como si los niños fueran adultos en construcción y lo verdaderamente importante comenzara más adelante. Sin embargo, la realidad es muy distinta. Es durante estos primeros años cuando se construyen muchas de las bases que acompañarán a una persona durante toda su vida: la autoestima, la forma de afrontar las dificultades e incluso la percepción que tendrá de sí misma y del mundo. La ciencia ha demostrado que durante la niñez el cerebro experimenta uno de los procesos de desarrollo más extraordinarios de toda la vida. Millones de conexiones neuronales se crean a partir de las experiencias, los vínculos y el entorno que rodea al niño. Pero más allá de lo que dicen los estudios, hay una verdad que todos intuimos. Un niño necesita sentirse amado, saber que alguien lo protege. Necesita jugar, explorar, hacer preguntas, equivocarse y descubrir el mundo con la tranquilidad de saber que esta a salvo. Por eso la infancia no debería medirse únicamente por el crecimiento físico o por los logros académicos. Todo adulto fue alguna vez un niño. Y muchas de las heridas, fortalezas, miedos y certezas que nos acompañan hoy comenzaron a construirse en aquellos primeros años que solemos llamar infancia. ¿Estamos ofreciendo a nuestros niños las condiciones que necesitan para crecer de forma segura, saludable y plena? En Colombia, las cifras reflejan una realidad que no podemos ignorar. Según registros del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), cerca del 59 % de los casos reportados de maltrato infantil afectan a niños entre los 0 y los 5 años, precisamente la etapa más sensible y determinante del desarrollo humano. Niños que deberían estar descubriendo el mundo a través del juego, pero que crecen rodeados de miedo, que deberían sentirse protegidos, pero que experimentan abandono o violenci, que deberían aprender a confiar, pero que demasiado pronto descubren el dolor de la indiferencia o el rechazo. La realidad se vuelve aún más compleja cuando observamos otros factores que afectan a la niñez: el reclutamiento de menores por grupos armados, la violencia intrafamiliar, la pobreza, las dificultades de salud mental, el aislamiento social y la ausencia de redes de apoyo para muchas familias. A esto se suma un fenómeno silencioso que muchas veces pasa desapercibido: la normalización de ciertas formas de violencia. Durante años, prácticas como el castigo físico fueron vistas por muchos adultos como herramientas legítimas de crianza. Sin embargo, hoy sabemos que la violencia nunca educa sin dejar huellas. Cuando una sociedad comienza a considerar normales aquellas situaciones que dañan a sus niños, el problema deja de ser únicamente infantil. Se convierte en un problema de todos. Porque la forma en que tratamos a nuestros niños revela quiénes somos como sociedad y qué futuro estamos construyendo. Incluso Dios quiso tener una infancia Desde la fe cristiana existe una verdad tan sencilla como extraordinaria: Dios quiso venir al mundo como un niño. Pudo haber elegido cualquier otro camino. Sin embargo, quiso experimentar la fragilidad de la infancia. Quiso necesitar cuidados, protección, alimento, afecto y compañía. Y para ello quiso una madre y quiso un padre. María y José no fueron un detalle secundario en la historia de la salvación. Fueron parte del plan de Dios para cuidar y acompañar a Jesús durante sus primeros años de vida. En el hogar de Nazaret, Jesús encontró aquello que todo niño necesita para crecer: amor, seguridad, presencia, guía, protección y pertenencia. María le enseñó la ternura de una madre que acoge, escucha y permanece. José le ofreció la fortaleza serena de quien protege, trabaja y acompaña silenciosamente. Juntos crearon un hogar donde el Niño Jesús pudo crecer «en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres» (Lc 2,52). Resulta asombroso pensar que el mismo Dios, que sostiene el universo entero, quiso confiar la infancia de su Hijo a una familia. Quizás porque la infancia nunca fue algo secundario para Dios. Y quizás porque la forma en que cuidamos a nuestros niños revela cuánto comprendemos el valor de la vida humana. En un tiempo en el que tantos niños enfrentan violencia, abandono, enfermedad, soledad o incertidumbre, la Sagrada Familia nos recuerda una verdad que sigue siendo urgente: ningún niño debería crecer sin amor, sin protección y sin esperanza. Porque defender la infancia no es solamente una tarea social. Es también una responsabilidad profundamente humana y de nuestra vocación como hijos de Dios.
Fundación Abraza un Sueño, Mejor ONG de Colombia 2025

Un premio a la gestión con alma, transparencia y propósito Una historia que comenzó con un sueño Todo comenzó con Davielys, una niña venezolana que enfrentaba el cáncer sin acceso a tratamiento. Antes de partir, expresó un deseo claro, me dijo Cami:«Crea una fundación y ayuda a otros niños que como yo luchan contra el cáncer.» Ese deseo se convirtió en misión. Y esa misión, en acción. Así nació la Fundación Abraza un Sueño (FAUS), una organización que acompaña a niñas, niños y adolescentes con enfermedades graves que amenazan su vida. Lo hacemos a través del cumplimiento de sueños y de un acompañamiento integral en los aspectos bio, psico, social y espiritual en cada etapa del proceso. Hoy, acompañamos a más de 200 niños y sus familias. La Mejor ONG de Colombia en 2025 El pasado 11 de julio, hemos sido reconocidos como la Mejor ONG de Colombia en la primera edición del Premio Mejores ONG´s. Este premio, impulsado por Afrus y Certificadora Social con el apoyo de Giving Tuesday Colombia y otros aliados, reconoce a las organizaciones que no solo trabajan con impacto, sino que también gestionan con excelencia, ética y transparencia. Hemos sido seleccionados entre 134 organizaciones postuladas. Cinco organizaciones llegaron a ser los finalistas, y el jurado decidió conceder el premio a la mejor a: la Fundación Abraza un Sueño. ¿Qué es el Premio Mejores ONGs? El Premio Mejores ONGs tiene como misión reconocer y dar a conocer a las organizaciones sociales de Colombia que más se destacan anualmente por su excelencia en: Estrategia de Causa y Acción Representación y Responsabilidad Gestión y Planificación Estrategia de Financiamiento Comunicación y Rendición de Cuentas Lo que hemos construido juntos Este premio valida el trabajo de cientos de personas que hacen parte de FAUS: familias, padrinos, voluntarios, donantes, profesionales de la salud y aliados que creen en nuestra visión. Entre nuestros logros: +1.150 sueños cumplidos, transformados en momentos terapéuticos y memorables para los niños. 218 niños acompañados en 2024 (acumulado desde 2018: más de 800 niños) 860 personas beneficiadas de forma directa e indirecta con nuestros programas Servicios ofrecidos: 7.217 almuerzos, 1.127 servicios de transporte, 794 terapias psicológicas, 286 mercados, 200 kits de aseo, 540 kits escolares, 36 kits de bienvenida y 74 formaciones Villa Esperanza, nuestra casa para niños en tratamiento, ofrece terapias, hospedaje, actividades de conexión con la naturaleza y bienestar integral Programa de madres cuidadoras: 19 madres activas 31 talleres de emprendimiento 64 personas beneficiadas Alianzas clave con hospitales como el Instituto Nacional de Cancerología y HOMI. Nuestros programas: un acompañamiento que transforma Cumplimiento de Sueños Cumplir un sueño no es un lujo. Es parte esencial del tratamiento integral. En FAUS, diseñamos experiencias transformadoras: Súper Estrellas: conocer a un ídolo o figura inspiradora Grandes Tesoros: recibir un objeto o regalo muy significativo Grandes Cerebritos: acceder a una experiencia educativa especial Happy Party: celebrar la vida a través de una fiesta inolvidable. Aventuras: Los sueños Aventura no se limitan a llevar a un niño fuera del hospital. Son experiencias diseñadas cuidadosamente con un enfoque terapéutico integral. Cada una de ellas incluye: Momentos de conexión emocional, donde el niño puede expresar lo que siente, teme o desea Actividades en la naturaleza, para reconectar con su cuerpo, sus sentidos y el asombro Talleres simbólicos que les ayudan a resignificar su experiencia de enfermedad Espacios de espiritualidad, donde encuentran consuelo, fe o silencio sanador Estimulación cognitiva y creativa, para que puedan descubrir nuevas capacidades más allá del diagnóstico Programa Ángel, siempre a tu ladoPrograma de atención integral para niños con enfermedades graves y sus familias. Incluye apoyo en alimentación, transporte para que los niños puedan recibir sus tratamientos médicos y controles, contención emocional , apoyo espiritual y asesoría social. Musicoterapia de SentidoLa música como herramienta de sanación emocional. Creando espacios terapéuticos se crea conexión, expresión y propósito. Educación y continuidadRefuerzo escolar y estimulación cognitiva para garantizar el derecho a aprender, incluso durante el tratamiento médico. Emprendimiento para madres cuidadorasCapacitación, acompañamiento y promoción de pequeños emprendimientos para fortalecer el rol económico y emocional de las madres que acompañan a sus hijos y no se pueden permitir un trabajo a tiempo completo. Porque no solo ayudamos. Acompañamos con sentido El premio recibido no es un punto de llegada. Es una nueva responsabilidad. Nos recuerda que acompañar no es solo estar presentes, sino caminar con amor, con orden, con propósito. Que la transparencia y la buena gestión no están reñidas con la ternura. Y que una fundación puede abrazar sueños… y hacerlo bien. ¿te gustaria ser parte de nuestra familia abraza un sueño? Hoy, te invitamos a ser parte activa de esta causa. Puedes ayudar así: Apadrinando a un niño o niña con enfermedad grave Sumándote como voluntario o voluntaria en nuestros programas Realizando una donación única o mensual Compartiendo esta historia para que más personas se unan Ingresá ahora en fundacionabrazaunsueno.com y descubre cómo puedes sumarte a esta fundación, cuyo mayor sueños es que ningún niño que atraviesa una enfermedad que pone en riesgo su vida pierda la esperanza ni la alegría de ser niño.
Beneficios emocionales de cumplir sueños en niños diagnosticados con cáncer

Cumplir los sueños de niños con cáncer no solo es un acto de amor. También mejora su bienestar emocional, fortalece su esperanza y transforma su camino de lucha. El poder de lo pequeño Hay sueños que no hacen ruido.No tienen luces ni aplausos.Pero sí un impacto inmenso. Luna soñaba con una cámara.No para escapar, sino para mirar la vida de otra manera.Quería capturar sonrisas, guardar momentos, abrazar instantes con su lente. Ese día su sueño se cumplió.Y con él, algo más profundo:Saltó. Rió. Tomó fotos al aire, al sol, a su mamá.Ese día no hubo hospitales. Solo hubo libertad. Mientras ella jugaba, a su mamá le entregamos un mercados con productos básicos.Porque en FAUS, también creemos en llevar esperanza a casa. Nashly tenía otro sueño: una cartuchera. Algo que para muchos es cotidiano, para ella era un tesoro.Soñaba con tener dónde guardar sus colores… y darle forma a su mundo interior. Hoy ese sueño es una realidad.Y no se quedó ahí: muy pronto, organizaremos una exposición con sus dibujos.Porque lo que ella crea tiene valor.Y porque cumplir sueños en niños con cáncer mejora su bienestar emocional. ¿Cómo cumplir los sueños de niños con cáncer mejora su bienestar emocional? Fuente: Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid | Universidad Complutense de Madrid | Estudio sobre cumplimiento de deseos en niños con enfermedades graves ¿Por qué importa tanto cumplir sus sueños? Porque cuando un niño enferma, su mundo se detiene. La rutina ya no es jugar, ir al colegio o imaginar aventuras.Es hospital, medicamentos, miedo y silencio. Un sueño cumplido es un soplo de vida.Es recordarle que su historia no termina en la enfermedad.Es decirle: “Tú sigues siendo un niño. Y mereces soñar. Tú puedes hacer que eso siga ocurriendo A veces no se necesita mucho:Una pizza. Una ida al cine. Una tarde en la piscina.Y otras veces… solo alguien que diga: Aquí estoy para ayudarte a soñar.
Cáncer Infantil en Colombia: cuando las leyes no son suficientes

Una promesa que no alcanza Colombia cuenta con leyes que reconocen el derecho de los niños con cáncer a una atención integral. Sin embargo, en la práctica, esas garantías se diluyen entre trámites, demoras y barreras que siguen costando vidas. Según datos del informe de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el país presenta una de las tasas más altas de mortalidad infantil por cáncer en Latinoamérica. Esto no ocurre porque haya más casos, sino porque no estamos logrando atenderlos bien y a tiempo. Menos del 40% de las unidades cumple con los estándares Aunque hay muchos centros habilitados para tratar cáncer infantil, solo el 39% cumple con los estándares de verificación exigidos. Esto significa que más de la mitad de los niños podrían estar recibiendo atención en instituciones que no cuentan con todo lo necesario. Faltan oncólogos pediátricos y medicamentos esenciales Colombia tiene una alarmante escasez de oncólogos pediátricos. cuenta con apenas 6,4 oncólogos pediátricos por millón de menores de 15 años, una cifra inferior al promedio regional (7,5) y muy lejos de países como Chile, que alcanzan los 18 por millón. ¿Qué necesita el país? Colombia requiere acciones urgentes y sostenidas para transformar esta realidad: Formar y contratar más talento humano especializado en oncología pediátrica. Garantizar el cumplimiento de las leyes existentes, con mecanismos de supervisión reales. Invertir en investigación nacional y en sistemas de información robustos que permitan tomar decisiones con base en datos. Son pasos que como Fundación no podemos liderar directamente, pero sí visibilizar, impulsar y exigir desde la sociedad civil. Nuestra misión está en el acompañamiento integral, en el alivio emocional, social y humano que rodea al tratamiento, y en recordarle al país que la vida de cada niño cuenta. El cáncer infantil en Colombia no es solo un tema de salud.Es una deuda pendiente que todos debemos mirar de frente. 🤍 Súmate a FAUS. Porque cada niño merece una oportunidad real.
Donde los sueños florecen: el día en que 10 niños vivieron la magia de Talentino

Una pausa luminosa en medio de la tormenta La enfermedad grave de un niño no solo altera su cuerpo: sacude su mundo entero. Cambia juegos por tratamientos, patios por hospitales, y risas desprevenidas por un silencio que pesa. Por eso, en Fundación Abraza un Sueño nos empeñamos en algo esencial: devolverles momentos que les recuerden que siguen siendo niños. Que aún pueden soñar, jugar, reír… y vivir con sentido. Esta vez, fueron 10 niños los que vivieron un día inolvidable en Talentino, un centro de desarrollo infantil que honra la singularidad de cada niño a través de una educación comprometida con la creatividad, el aprendizaje divertido y el respeto por sus ritmos y emociones. Allí, lo imposible se volvió posible. Lo cotidiano, extraordinario. Lo terapéutico, natural. Niño FAUs Talentino – Un día que tocó todos los sentidos Desde el primer momento, los niños se sumergieron en un entorno que parecía sacado de un cuento: naturaleza viva, aire limpio, animales curiosos… y una libertad que no conocían hace tiempo. Montaron a caballo. Corrieron descalzos. Abrazaron con ternura a conejos, cabras . Pero hubo un instante especialmente simbólico: bañaron a los animalitos más pequeños.Lavaron con cuidado a los ponys, les hablaron con dulzura, los secaron con esmero. Fue un acto de ternura mutua. Niños que han pasado por tanto, cuidando con amor a seres más vulnerables que ellos.En ese gesto, sin saberlo, estaban sanando también una parte de sí mismos. Más que una actividad lúdica: un espacio de reconexión emocional Las actividades propuestas por Talentino no fueron simples juegos. Cada una estaba diseñada para estimular la creatividad, la empatía y la alegría auténtica, todo bajo la mirada amorosa de pedagogas, psicólogas y terapeutas. En FAUS creemos que el bienestar emocional es tan urgente como el médico. Que la resiliencia no se enseña: se cultiva. Y ese día, la sembramos en tierra fértil Un puente entre dos mundos que comparten una misma causa Este encuentro fue mucho más que una alianza institucional. Fue una declaración de fe en la infancia.Talentino y FAUS comparten una certeza profunda: cuando un niño sueña, la esperanza vive. Las familias también vivieron una pausa. Por un momento soltaron la carga, vieron a sus hijos sonreír sin miedo, jugar sin restricciones, vivir sin límites. Y ese respiro también fue medicina. ¿Te unes al próximo sueño? Estas experiencias son posibles gracias a personas como tú: sensibles, generosas y convencidas de que un mundo más humano sí es posible. 🎯 Desde $50.000 al mes puedes hacerte padrino.🌱 Puedes donar, apadrinar, vincular tu empresa o proponer una alianza.📩 Escríbenos. Soñar juntos, también es transformar. Hoy, fueron ponys. Mañana, puede ser el mar.Y cada sueño cumplido, una esperanza más que florece.